El paisaje en estas obras no se plantea como representación de un lugar, sino como una condición que emerge de la relación entre materiales, tensiones y límites. Las piezas operan como estructuras donde distintas fuerzas —acumulación, contención, desgaste y resistencia— entran en conflicto, generando espacios inestables que el espectador tiende a interpretar como territorio. El paisaje aparece entonces como una construcción perceptiva más que como una imagen reconocible: un espacio mental activado por la materia, donde las formas oscilan entre arquitectura, resto y estrato. Lejos de cualquier lectura naturalista, el trabajo entiende el paisaje como un campo abierto de proyecciones, capaz de contener múltiples interpretaciones y sensaciones sin fijarse en un significado único.
The landscape in these works is not conceived as the representation of a place, but as a condition that emerges from the relationship between materials, tensions, and limits. The pieces operate as structures in which different forces — accumulation, containment, erosion, and resistance — enter into conflict, generating unstable spaces that the viewer tends to interpret as territory. The landscape thus appears as a perceptual construction rather than a recognizable image: a mental space activated by matter, where forms oscillate between architecture, residue, and stratum. Far from any naturalistic reading, the work understands landscape as an open field of projections, capable of containing multiple interpretations and sensations without settling into a single meaning.


